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Cómo reformar un baño para que sea seguro para un paciente con demencia

Publicado el 2020-03-11 09:46:45

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Cómo  reformar un baño para que sea seguro para un paciente con demencia

 


Entre los principales cambios, se encuentran sustituir la bañera por una ducha y colocar barras de apoyo y un alzador en el inodoro


En este artículo analizamos cómo hay que reformar o adaptar un baño para garantizar la seguridad y aumentar la independencia de un paciente con demencia. Cambios que afectan a la ducha, al inodoro y al lavabo, pasando por la iluminación y la temperatura del agua. Pero antes de emprender cualquier reforma, deberíamos consultar a un trabajador social, dado que en muchas localidades existen ayudas para llevarla a cabo.


Para muchos de nosotros el baño es una zona de nuestro hogar asociada a la intimidad, a la relajación, al bienestar, pero cuando la demencia se apodera de una persona, el baño puede ser un lugar inquietante, que no se reconoce, donde ocurren cosas inexplicables, como que el agua caiga del techo y te moje, donde el suelo resbala o donde hay escalones que no aciertas a saltar o hoyos en los que te puedes caer. A veces te abrasas y otras te encuentras a una persona extraña mirándote fijamente. Qué distinto, entonces, es el baño.


Para evitar esas sensaciones y lograr que nuestro ser querido disfrute el mayor tiempo posible de su independencia, sería conveniente que una vez que tuviéramos el diagnóstico de demencia estudiáramos la posibilidad de reformar el baño.


Pero ¿por qué ahora?, si todavía nuestro familiar se vale por sí mismo. Los expertos aconsejan hacerlo en esta etapa para que el paciente tenga tiempo suficiente para adaptarse antes de que la enfermedad avance.


Cambios en la zona de la ducha


Los primeros objetivos que deben guiar todos estos cambios es perseguir la seguridad de nuestro ser querido y proporcionarle protección. Uno de los riesgos que debemos minimizar es el de las caídas. Para ello, el primer gran cambio es sustituir la bañera por un plato de ducha que esté al mismo nivel del suelo, evitando cualquier tipo de raíl con el que la persona pueda tropezar.


Es importante que el suelo, tanto del baño como del plato de lucha, sea antideslizante para que la persona no se resbale. También es importante tener en cuenta el color y el brillo. A medida que se envejece, la sensibilidad al resplandor aumenta y puede producir sensaciones confusas a la persona con demencia. Por ejemplo, un suelo brillante le puede parecer que está mojado, lo que le pondrá nervioso. Un suelo decorado con manchas podría hacerle creer que está sucio y que tiene que limpiarlo, con el consiguiente riesgo de caerse. Los colores oscuros pueden confundirle y hacerle pensar que son agujeros o escalones. También es conveniente evitar cualquier tipo de alfombra con la que pueda tropezar.


Contar con un asiento de ducha con brazos resistentes también le hará sentir más seguro, sobre todo, cuando las piernas le fallen y tenga que sentarse. Lo mejor es que sean resistentes a la humedad, que estén fijados a la pared y que puedan plegarse cuando no se utilizan. Incluso para cuando la movilidad de la persona se vea muy afectada, hay sillas de plástico con ruedas en las que se puede sentar para que el cuidador le puede lavar fácilmente.
Si se puede, quizá el mejor diseño es lograr un baño abierto en el que toda la habitación y los accesorios son impermeables y en el que hay un desagüe en el centro.


Para evitar caídas, las barras de agarre son de mucha utilidad, tanto en la zona de la ducha, como del inodoro y en el lavabo. Se deben instalar teniendo en cuenta la altura y la comodidad del paciente. Consultar a un terapeuta ocupacional puede ser de gran ayuda.


Es mejor prescindir de las cortinas para la ducha, pero, en caso de tenerlas, es recomendable que sean de tela transpirable en vez de plástico, por si el paciente al resbalar e intentar sujetarse con ellas, terminara arrancándolas y se viera envuelto, lo que podría llegar a asfixiarle. En cuanto a las mamparas, es preferible que sean de plástico en vez de cristal por si llegaran a romperse. También es conveniente que sean transparentes para evitar que la persona pueda asustarse al no reconocer su propio reflejo.


En cuanto a la ducha, es conveniente que se utilice un mango para que el paciente sepa por dónde sale el agua. Con el tiempo, es probable que la persona con demencia se vuelva más sensible al tacto y a la luz. Lo que significa que el flujo del agua de la ducha debería regularse en función de la sensibilidad del paciente.


También se debe cuidar la iluminación de las distintas zonas del baño para evitar que se creen sombras que puedan asustarle. Un experto puede ayudarnos a colocar las luces en la ducha, el lavabo y el inodoro para que al paciente le sea más fácil encontrarlas.


Inodoro


El uso de diferentes colores puede ayudar a diferenciar el área de la ducha de la del inodoro. Las barras de apoyo pueden estar en diferente color para que contrasten con la pared y que sirvan al paciente de recordatorio visual, al igual que el asiento de la ducha y la tapa del inodoro.


Para evitar las caídas, el inodoro debería contar dos barras de apoyo, una a cada lado. Incluso se puede reemplazar el soporte del papel higiénico por una barra que sirva de sujeción. En el caso de que el baño sea compartido, las barras plegables son un buena opción.


Si cambiamos el inodoro, los que son montados en la pared son una buena elección para poder situarlos a la altura del paciente con el fin de que no sufran sus rodillas. Estos inodoros, que están más altos, suelen aliviar síntomas asociados con el estreñimiento y con otras afecciones, como las hemorroides. En el caso de que se opte por no cambiar el inodoro, se puede instalar un alzador en el váter.
Otro elemento que se puede instalar en el inodoro es una ducha higiénica que nos puede ayudar a limpiar a nuestro ser querido. También existen inodoros con la ducha higiénica incorporada. En países, como Japón, se llevan usando desde hace mucho tiempo y aquí ya empiezan a ser habituales.


Lavabo


Los lavabos deben ser grandes. Existen lavabos blanditos, de forma que si el paciente se golpea no se hará ningún daño. A medida que el tiempo pasa, la persona va perdiendo fuerza, y los grifos giratorios pueden ser complicados de abrir, sustituirlos por otros de palanca puede ser una buena decisión.
Para evitar que el paciente se abrase, dado que puede olvidar cómo regular la temperatura, una opción recomendable es instalar un termostato en la salida del agua. Estas válvulas se puede instalar también en la ducha.
También se debe regular la temperatura de los radiadores que hay en el baño, para evitar que el paciente se apoye y se queme.
Por si el paciente olvida cerrar los grifos, se deberían tomar medidas de seguridad, como que el agua deje de correr después de un tiempo concreto.
Para facilitar la higiene de las personas que necesitan una silla de ruedas, es conveniente que debajo de los lavabos no haya ningún armario para dejar objetos.
En cuanto a los espejos, hay pacientes con demencia que no son capaces de reconocerse en el espejo. Si ése fuera el caso de nuestro ser querido, poner una cortina en el espejo para cubrirlo cuando él esté en el baño sería muy tranquilizador.
En el baño debemos evitar que haya bordes afilados por si nuestro ser querido se cae. También se debería evitar que el baño se pudiera cerrar desde dentro.
Otras medidas útiles son instalar sensores de movimiento, de forma que la luz se encienda de forma automática cuando detecten que hay alguien en el baño.
Por último, en la puerta debería poner baño, por si nuestro familiar olvida donde se encuentra esta habitación.

 

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